paloma300x185La eurodiputada de Izquierda Unida Paloma López ha alertado este miércoles sobre los peligros que puede entrañar para el empleo y el modelo productivo europeo el proyecto de Agenda Digital que está desarrollando la Unión Europea. Una Agenda Digital que por ahora está eminentemente orientada a potenciar la economía de mercado y reforzar la posición de las grandes empresas y que debería, en su opinión, contar con una fuerte presencia y control de las administraciones públicas para “evitar la destrucción de puestos de trabajo”, una “mayor precarización de los trabajadores” o, incluso, graves daños “a nuestro modelo cultural”.

López celebró ayer en Bruselas unas jornadas sobre Riesgos y perspectivas de la digitalización en Europa, en la que participaron trabajadores y representantes sindicales de diferentes sectores, que analizaron los pros y contras, así como las estrategias necesarias para afrontar los cambios que pueden introducirse con la Agenda Digital europea.

“La Agenda digital va a cambiar la estructura productiva y nos enfrenta a retos sobre los que habrá que intervenir marcando objetivos estables a largo plazo, planificando y dando forma a esta transformación”, ha explicado López.

La eurodiputada ha advertido que la UE debe hacer una planificación seria de la transición digital “que refuerce nuestras potencialidades y garantice nuestro modelo productivo y nuestro empleo”. Por lo que ha llamado a priorizar “no sólo las innovaciones que mejoran la calidad de vida dentro y fuera del trabajo”, sino también  “a reforzar la regulación y la negociación colectiva para que la innovación conduzca a mejores salarios y una disminución de la jornada laboral y no contribuya a aumentar el desempleo estructural o la explotación laboral”.

“Abrirnos, sin más, a un futuro digital -ha apuntado- poniendo nuestra infraestructura al servicio del mejor postor, no hará más que acentuar la brecha digital y nuestra dependencia tecnológica, sin resolver el problema de fondo”.

López también ha querido ahondar en las consecuencias que pueden tener estos cambios en el modelo cultural europeo y ha recordado que, para preservarlo, “la presencia de lo público es irrenunciable”. Es “la única forma de hacer frente a  la creciente homogeneización y monopolización de la oferta cultural global” por parte de las grandes empresas de internet, por ejemplo, o “los grandes grupos editoriales y las grandes productoras, especialmente anglosajonas”.

Además, ha apuntado que el aumento de la digitalización de los contenidos no debería, bajo ningún concepto, significar, aún más, una degradación en las condiciones laborales de los trabajadores de la cultura o el mundo audiovisual, la mayor parte de ellos, trabajadores autónomos o de pequeñas empresas, que ven peligrar su futuro.

“Se ha de combatir de precarización y los efectos nocivos en los productores de contenidos digitales, autores culturales y creativos. Hemos de extremar la vigilancia para que el valor permanezca en la creación y no se generen formas de autoexplotación, especialmente mediante las nuevas plataformas e intermediarios digitales”, ha sostenido.